Introducción

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    José Antonio (IES Amurga) (viernes, 18 diciembre 2015 18:32)

    Opino sobre las cuestiones 2 y 3.

    2. En educación secundaria hemos visto como en canarias se ha ido perdiendo peso la asignatura de religión, por un lado los alumnos lo ven como una maría de la que poco hay que aprender, y por otro lado entre los que hacen las leyes educativas y la consejería de educación, que la han ido arrinconando la asignatura a su mínima expresión.
    Los alumnos que me encuentro son alumnos alejados de la fe, que no han entrado en una iglesia desde que hicieron la primera comunión. Religión para ellos en una asignatura que habla de Dios, de la Iglesia, a la cual se le critica por todos lados, y que les recuerda a algo que han dado en primaria y que poco se acuerdan ya.
    Por otro lado encontramos alumnos que valoran la asignatura porque trabajan valores, hacen actividades fuera del aula, les aclara dudas sobre la biblia, la fe, la creación, etc.
    La formación religiosa, salvo excepciones, es casi nula. Es sintomático, por ejemplo, que algo que antes estaba en los hogares (aunque muchas veces servía de adorno) como es la Biblia, ya ni están en las casas. Alumnos alejados de la parroquia desde que hicieron la primera comunión en la mayoría de las veces.
    Con respecto a las leyes educativas, vemos como los políticos juegan con la materia como si fuese una carta política: Religión no se ve como digna de respeto y todos opinan de ella.
    Por último la consejería de educación ha reducido a la mínima expresión la asignatura en la ESO en secundaria, con una hora a la semana solamente, por nivel. El profesorado se ve impedido en dar un curriculum con garantías. A eso hay que añadir que cada vez se ven más profesorado compartiendo centro o dando clases con contrato parcial como me pasa a mí, que dando clases dos días a la semana te sientes más alejado de la vida del centro y menos realizado profesionalmente.

    3. Sin duda es interesante plantearse que estamos haciendo y si lo estamos haciendo bien, el lugar de la asignatura, etc. Los problemas son muchos, pero yo señalo tres:
    -Actualizar la materia a las preocupaciones de nuestros alumnado, que responda a sus inquietudes.
    -Posicionarnos ante la nueva situación que esta la asignatura: menos horas, contratos parciales, etc.
    -Dar entidad y seriedad a la materia.

Para empezar reflexionamos en torno a las tres cuestiones que se nos plantea como reflexión y debate en la página 11 del libro:

 

1-¿Compartimos la valoración de lo que ha sucedido con la clase de Religión a lo largo de las últimas décadas en muchas escuelas? ¿Ha sucedido algo parecido en nuestra propia escuela? ¿Cómo se imparte hoy la asignatura de Religión en las etapas de Educación Primaria y Educación Secundaria?

 

2- ¿Cuáles son las dificultades reales que los profesores y profesoras de Religión debemos superar en la actualidad? ¿En que situación se encuentran nuestros alumnos y alumnas desde el punto de vista de la vivencia religiosa? ¿Qué tipo de formación religiosa han regido en sus hogares y en los años previos de escolarización?

 

3- ¿Vale la pena plantear la cuestión de la clase de Religión con actitud crítica, con la finalidad de superar las dudas que tenemos y encontrar soluciones a los problemas actuales? ¿Cuáles son estas dudas y estos problemas?

 

¿Cómo lo hacemos?

 

Nos identificamos con nuestro nombre y centro/os del/los que pertenecemos, luego ponemos nuestras reflexiones.

 

Les animo a participar en una pequeña dinámica: aquel que participe tiene que invitar a 3 compañeros más a hacerlo... En definitiva, ir al encuentro de nuestro compañero de profesión para que participe.

 

Un saludo y ¡mucho ánimo!.